Pones el plato. Tres segundos después, ya está vacío. No mastica, simplemente... desaparece.
Si esto te suena familiar, aquí te explicamos por qué sucede y qué puedes hacer al respecto.
No es voracidad. Es instinto.
Los perros comen rápido porque sus antepasados lo hacían. En la naturaleza, la comida era escasa. Comías rápido o la perdías frente a otro.
Ese instinto de supervivencia sigue allí, aunque ahora el único competidor sea el gato. Algunas razas, como los Labradores o los Beagles, lo tienen aún más marcado.
Por qué comer rápido es un problema
Cuando la comida desaparece en segundos, el organismo tiene dificultades para procesarla.
Torsión gástrica es el mayor riesgo. Los perros tragan aire junto con la comida, lo que puede hacer que el estómago se expanda o se tuerza—una emergencia mortal.
Vómitos ocurren cuando el estómago dice "demasiado, muy rápido". La comida regresa de inmediato.
Incluso sin complicaciones, comer rápido significa mala digestión. Los nutrientes no se absorben bien. Tu perro parece comer bien, pero aprovecha menos la comida.
Qué puedes hacer
La solución es simple: haz que coma más despacio.
Platos de alimentación lenta tienen surcos y laberintos que convierten la comida en un reto. El alimento no desaparece—hay que buscarlo.
Tapetes de lamido esparcen la comida húmeda sobre una superficie texturizada. Tres segundos se convierten en cinco minutos.
Juguetes interactivos para comida hacen que el perro tenga que esforzarse para obtener su alimento, estimulando su mente mientras come.
Incluso dividir las raciones en porciones más pequeñas ayuda.
El objetivo
No es que comer sea difícil—sólo hacer que no parezca una competencia.
Cuando el perro come despacio, digiere mejor, se siente saciado por más tiempo y deja de tragar tanto aire. Sin riesgo de torsión gástrica. Sin vómitos. Solo una comida tranquila.
Y por fin puedes verlo disfrutar su comida en vez de sólo limpiar después.